De la administración de la comunidad matrimonial de bienes

DE LA ADMINISTRACION DE LA COMUNIDAD MATRIMONIAL DE BIENES <<Regresar>>

Administración y disposición de los bienes comunes.

En la copropiedad en mano común o comunidad de bienes no existen cuotas, luego todos los poderes de los comuneros recaen sobre todas las cosas comunes, siempre, y en todo momento. Para poner orden a los posibles ejercicios abusivos del derecho, es típico de esta variante regular los actos de administración indicando que puede cada uno realizarlos en beneficio del común sin necesidad de consentimiento, y con determinadas mayorías de votos en los casos específicos y en legislaciones donde hay comunidad de bienes fuera del matrimonio.

El Código de Familia cubano de 1975 en su artículo 35 adopta la posición general  de que cualquiera de los cónyuges puede realizar los actos de administración, si bien no están definidos cuales son estos actos.

En cuanto a los actos de disposición o dominio, es preciso el consentimiento de ambos cónyuges, según lo preceptúa el propio cuerpo legal en el artículo 36. Frecuentemente se ha entendido en Cuba que, es nulo el acto dispositivo realizado por un cónyuge sobre un bien común sin el, consentimiento del otro; nulidad que es imprescriptible por el artículo 68 del Código Civil cubano de 1987.

En cambio la jurisprudencia cubana no tiene inconveniente en legitimar a los comuneros  para dirigirse entre ellos, ejercitando las acciones pertinentes cuando afectan a elementos comunes dirigiendo acciones judicialmente contra terceros en defensa de éstos, aceptando que los comuneros puede comparecer en juicio en asuntos que afecten a la comunidad para defenderlos, en cuyo caso la sentencia dictada es aplicable a todos los cotitulares, defensa que puede producirse por propia decisión de uno de los comuneros, en el caso del matrimonio, por uno de los cónyuges para suplir la del otro, e incluso cuando sean éstos contrarios al litigio, pues si sobre los elementos comunes puede disputar cada comunero es ajustado a la lógica que pueda ejercitar acciones contra el otro para defenderlos pudiendo comparecer en juicio en asuntos que afecten a la comunidad.

Con ello resulta claro, pues, que el comunero puede accionar en juicio, en virtud de la naturaleza de la propiedad que defiende en interés suyo y de la comunidad, pues su propiedad exclusiva o privativa se encuentra inseparablemente unida a la del otro cónyuge, siendo necesario que, para que esta regla sea aplicable, el comunero actúe como tal, es decir, en beneficio de la comunidad matrimonial de Bienes. <<Regresar>>