De la disolución y liquidación de la comunidad matrimonial de bienes – Texto aclaratorio

Disolución y Liquidación de la comunidad matrimonial de bienes.

La comunidad matrimonial de bienes se disuelve a consecuencia de la extinción del matrimonio y la disolución de la misma tiene como consecuencia inmediata, según ha admitido la jurisprudencia cubana, que ningún bien nuevo engrosará mas el patrimonio común; sin embargo, la comunidad disuelta no desaparece,  permanece estática hasta el momento de la liquidación y extinción, según establece el Código de Familia cubano de 1975, el que carece de reglas específicas sobre administración y disposición de bienes comunes durante esta etapa por lo que ha de entenderse que al respecto siguen vigentes las mismas normas de los artículos 35 al 37 del citado cuerpo normativo, a pesar de que en la practica los ex cónyuges suelen violar estos preceptos reiteradamente, disponiendo a su libre arbitrio la utilización y destino de determinados bienes comunes, generando no pocos conflictos de muy difícil solución legal a los operadores del Derecho, acentuando y agudizando las ya deterioradas relaciones entre los cónyuges.

La Comunidad matrimonial de bienes se liquida en el caso de la muerte o presunción de muerte de uno de los cónyuges o por el Divorcio en cualquiera de sus modalidades.

La comunidad matrimonial de bienes disuelta subsistirá mientras no se liquide conjuntamente con la herencia del cónyuge difunto, donde el supérstite tiene derechos hereditarios por los artículos 38 y 42 del Código de Familia de 1975 y el Código Civil de 1987 en sus artículos del 5l7 al 519. En el caso de divorcio y nulidad, la comunidad disuelta subsistirá durante un año inmediatamente posterior a la firmeza de la sentencia de divorcio o nulidad por el artículo 40 del propio cuerpo legal.

En este plazo, se debe lograr la liquidación extrajudicial de la comunidad de bienes constituida, o instar la liquidación judicial de lo contrario, por imperio de la ley, la comunidad quedará automáticamente extinguida y surgirá la propiedad sobre los bienes muebles poseídos por cada uno o la copropiedad por cuotas si hubiese coposesión, según lo establece para los inmuebles las normas especiales como la Ley General de la Vivienda de 1988 en sus artículos 66 y 68, estableciendo que la vivienda queda en copropiedad por cuotas, esta regla es aplicada por los tribunales para todos los inmuebles. Resultando imposible plantear un proceso de liquidación de comunidad matrimonial de bienes con posterioridad al año de transcurrido el divorcio o la nulidad, posterior al año lo correcto es ejercitar la acción de reconocimiento o declarativa de dominio, la reivindicatoria o la de liquidación de copropiedad.

Cuando se realiza el divorcio notarial, opción que establece la normativa cubana por el Decreto-Ley No 154,  puede aparecer la liquidación voluntaria en Escritura Notarial, o cuando los ex cónyuges divorciados por sentencia judicial deciden dentro del año de disuelto el vínculo y la comunidad, repartirse los bienes comunes como mejor entiendan; sobre la manera de dejar constancia de la liquidación practicada, nada indica el Código de Familia, por lo que puede hacerse constar por documento público notarial, o por documento privado, como mencionamos, o sin documentos pero con otros medios de prueba suficientes, es común que  al negociar la liquidación, los ex cónyuges renuncien  a su derecho, sin que medie solemnidad en el caso de los bienes muebles, con la excepción de los automóviles,  pero será siempre por escrito como requisito de solemnidad cuando se trata de bienes inmuebles según el articulo 38.

La liquidación judicial acontece siempre a falta de acuerdo entre los ex cónyuges y dentro del año indicado para practicarla a partir del divorcio o la nulidad, es competente el tribunal civil ordinario que conoció del Proceso de Divorcio, o al que se sometan las partes en caso de Divorcio Notarial donde no se haya liquidado la comunidad de bienes, este Tribunal se encargara de liquidar los créditos y débitos del caudal común y proceder a la partición de los bienes comunes y adjudicación. La resolución judicial firme constituye el título de dominio de todos los bienes que era comunes y resultaron divididos así como la prueba de que determinados bienes litigados tiene el carácter de propio de alguna de las partes.