Del régimen económico del matrimonio – Texto aclaratorio

El Código Civil cubano, en sus artículos del 161 al 169, contiene regulaciones sobre la copropiedad, considerando como tal dos formas; la copropiedad en común, integrada únicamente por la Comunidad Matrimonial de  Bienes regulada en el Código de Familia, y la copropiedad por cuotas, en la que se presumen iguales las partes que ostentan los copropietarios sobre el valor del bien indiviso, y en la que cada una tiene derechos y obligaciones en proporción a su respectiva cuota y puede disponer de su parte sin el consentimiento de los demás, aunque respetando al derecho de tanteo de los demás copartícipe.

El patrimonio derivado del régimen económico del matrimonio establecido en el Código de Familia cubano, el de la comunidad matrimonial de bienes y da lugar a la coexistencia de varias masas patrimoniales consistentes en los bienes propios  de cada cónyuge y los que integran el patrimonio común de ambos, presentando cada masa diferente titularidad, régimen de administración, disposición y responsabilidad. Se conforman así, bienes sometidos a un régimen jurídico especial, que hace que los mismos se separen del patrimonio general de la persona, de manera que el sujeto es entonces titular de varias masas patrimoniales, cada una de las cuales posee un tratamiento jurídico propio.

Copropiedad en común es aquella que existe sobre una cosa materialmente indivisa pero donde no hay cuotas de participación sino que todos los comuneros han de ejercitar siempre de conjunto las facultades inherentes al dominio. El Código Civil de 1987 en el articulo 169 considera que esta variante de la copropiedad surge de la comunidad matrimonial de bienes regulada en el Código de Familia de 1975, lo cual no excluye la posibilidad de otras comunidades de bienes reguladas en otras normas legales o incluso surgidas de la autonomía de la voluntad.

La comunidad matrimonial de bienes se constituye por razón del matrimonio, sea  formalizado o no, según establece el Código de Familia de 1975 en su articulo 29, y subsiste hasta la muerte de uno de los cónyuges, hasta la sentencia de nulidad del matrimonio o de presunción de muerte, o hasta el divorcio, preceptuado en el articulo 43 del propio cuerpo legal, así como hasta la fecha de extinción que se consigne en la sentencia de reconocimiento de matrimonio no formalizado, artículos 18, 19 y 38.

Todos los bienes que existen durante el matrimonio en poder de los cónyuges integran la comunidad de bienes  por presunción, sin embargo, en caso de impugnación de esta regla la Ley ha fijado criterios para distinguir los bienes propios.  Son bienes propios de cada cónyuge los adquiridos antes del matrimonio, o los que son resultado de la sustitución o permuta de aquellos, los que se adquieren con dinero propio, o por título de herencia o donación, y los de uso personal exclusivo tales como instrumentos profesionales, artículo 32. Cuando un cónyuge o sus causahabientes aleguen el carácter de bien propio en una cosa, deberán destruir la presunción de comunidad.

No obstante la presunción de comunidad, el artículo 30 relaciona algunos casos de bienes que  se incluyen en el caudal común como los ingresos provenientes del trabajo o la seguridad social y todos los adquiridos a título oneroso durante el matrimonio.

Dada la construcción del sistema de comunidad matrimonial de bienes, a pesar de su carácter imperativo, nada se opone a que los cónyuges durante el matrimonio puedan reconocerse mutuamente que determinadas adquisiciones de bienes las hace uno de ellos y, por tanto queda excluida de la indivisión en caso de extinción o disolución del matrimonio.