La autonomía del Derecho de Familia para algunos civilistas no tiene sentido, la independencia del Derecho de Familia apartándose en un Código distinto del Código Civil, no es apreciada como una protección mayor de la familia, sino más bien, una fragmentación del Derecho Civil, que es, para esta corriente de pensamiento el único que debe regir las relaciones de Derecho Privado, es evidente que se parte del criterio de que el Derecho de Familia es puro Derecho Privado, para otra corriente de pensamiento el Derecho de Familia, no es Derecho Privado, sino Derecho Público, Social, Político, advirtiéndose en su contenido y objeto de regulación, una diferencia apreciable con el Derecho Civil. Por regla esta concepción del Derecho de Familia, aprueba la existencia de un Código de Familia independiente del Código Civil.

No es Cuba el primer país del continente americano que promulgó en 1975 un texto legal independiente para el Derecho de Familia, el Código de Cuba explica en sus fundamentaciones o Por Cuantos las razones que aconsejaron la separación de ambos textos legales: como la importancia del principio constitucional de la familia como núcleo esencial, la eliminación de la distinción entre hijos naturales e hijos espurios, adulterinos e incestuosos, otorga la acción de investigación de la paternidad cuando existiera la posesión de estado de hijo natural y sustituyó el régimen legal de gananciales por el régimen legal de separación de bienes.

Desde la óptica del Derecho y más allá de las definiciones sobre lo que es la familia y el Derecho de Familia y del modelo de familia que delinean los Códigos Civiles o de Familia de cada país, la expresión Familia contenida en las Constituciones, responde a una valoración institucional, no necesariamente sociológica, socio-demográfica o psico-sociológica, es un concepto que establece un patrón o modelo abstracto de lo que es o debe ser la familia, por regla, conservador; que la concibe como la surgida del matrimonio civil o religioso integrada por los cónyuges, sus hijos y a lo sumo otros parientes y enmarcada en el espacio físico del hogar o casa de familia.

Acerca del principio constitucional de la familia vista como núcleo esencial, el modelo o paradigma jurídico de la familia, cuyos principios se establecen en la Constitución, se desarrollan fundamentalmente en la legislación civil o de familia, al regular las clásicas instituciones del Derecho de Familia, especialmente el matrimonio y las relaciones paterno filiales, a la que puede asimilarse la adopción. Cada país tiene así, en rigor, su particular modelo jurídico de familia, aunque se parta de las universales instituciones de este Derecho. Tal vez otras ciencias sociales comprendan y apliquen mejor esta realidad que la ciencia jurídica, pues el objetivo del Derecho es normar la generalidad.

En Cuba la Constitución de 1901 no contuvo entre sus acuerdos, nada que se refiriera concretamente a la familia, en cambio la Constitución de 1940, establecía en su artículo 43: ¨La familia, la maternidad y el matrimonio tienen la protección del Estado¨, aunque no se llegaron a promulgar las leyes complementarias que los pusieran en práctica. El modelo jurídico de la familia cubana de los años 50, no es el que provee ahora el Código de Familia vigente, también se han producido en Cuba importantes y conmovedores acontecimientos en el plano socio – económico y político, que han repercutido en el sistema de Derecho.

El Código de Familia vigente desde 1975, estableció el prototipo de una familia, basada en principios opuestos a los establecidos en el Código Civil español que en materia de Familia había regido desde 1889. Pero este paradigma de Familia, si bien despojado de prejuicios y discriminaciones contrarios a los principios de la igualdad y aún con figuras jurídicas novedosas y liberadoras, se sigue enmarcando en los patrones de la familia convencional.

Las características o rasgos fundamentales de la familia que delinea desde 1975 el Código de Familia son: establece la absoluta igualdad entre los hijos, cualquiera que sea el estado civil de sus padres,  eliminando la diferencia entre hijos legítimos e ilegítimos, a todos los efectos parentales, paterno filiales y sucesorios; reconoce al matrimonio civil (único válido) llamado matrimonio formalizado, y pueden contraerlo entre sí las personas de distinto sexo que hayan  cumplido dieciocho años (mayoría de edad civil) aunque carezcan de capacidad natural para procrear o para la consumación de la unión carnal; se admite además la existencia de la unión de hecho, como expectativa de matrimonio civil, regulándose a través de las figuras del matrimonio formalizado con carácter retroactivo y del reconocimiento judicial del matrimonio no formalizado, legalizando  la unión de hecho,  y equiparándola al matrimonio civil, si ésta no se legaliza no tiene efectos jurídicos y se admite los beneficios del matrimonio putativo; se establece además la igualdad jurídica entre el hombre y la mujer, y se extiende a ambos cónyuges la administración de los bienes de la comunidad matrimonial, siendo el único régimen económico del matrimonio, el de la comunidad matrimonial de bienes; regula además, que el ejercicio de la patria potestad corresponde a ambos padres conjuntamente y norma la extinción, suspensión y privación de la patria potestad, estableciendo la adopción plena como una auténtica relación paterno filial; regula el divorcio por justa causa siguiendo la doctrina del divorcio remedio y no la del divorcio – sanción, no hay culpabilidad, ni causales pre– establecidas; en la obligación de dar alimentos incluye a los cónyuges (a los ex– cónyuges en determinados casos) a los ascendientes y descendientes hasta el infinito, y a los hermanos ya fuesen de uno o doble vínculo y establece la tutela para menores de edad y mayores de edad declarados judicialmente incapacitados.

La sociedad cubana actual, transita por un profundo proceso de homogenización que involucra a la familia cubana de hoy, planteados por la situación de deterioro económico actual, el incremento del turismo, la existencia de diferentes formas de organización de la economía, el aumento de las personas de la tercera edad, la intensificación y revitalización de las redes de parentesco con familiares emigrados, entre otros aspectos que influyen hacia la modificación del Código de Familia vigente desde 1975.